Zona de Liumalla

Zona Mapuche

La zona de Liumalla tiene una fuerte tradición mapuche, contando con muchos hablantes nativos de mapudungun, la lengua originaria.

Se realizan en época estival entretenidas ferias costumbristas, donde se muestran tradiciones mapuches y campesina de la zona.

Desde tiempos ancestrales, la vida Mapuche se ha desarrollado en base a un vínculo armónico con todo lo que existe en el entorno, el Itrofillmongen (diversidad de vidas). En el territorio Hualapulli y Liumalla, se mantienen actividades sociales, culturales y espirituales

El volcán Villarrica se ve nítidamente desde la zona. El nombre original en mapuzungún

es "Ruka Pillán", es decir la morada donde viven los espíritus del pasado.

Para los mapuche, el Volcán Villarrica cumple un rol protagónico y lo conocen como "Ruka Pillán". Esto, literalmente significa "casa de los espíritus de los antepasados" o "lugar donde descansan los ancestros". Los mapuche aseguran que los espíritus de gente importante descansan ahí y que se les agradeces a través del ngillatun.

Los Pillan o Püllüam (Püllü=espíritu de los vivos y Am= espíritu de los muertos) son poderosos y están representados en la naturaleza. Ellos rigen el mongen (vivir)y ayudan a los vivos. Estos espíritus se comunican a través de las machi por sueños (pewma) y también se manifiestan en la naturaleza de variadas formas. 

Las manifestaciones del "Ruka Pillán" influyen fuertemente en el mundo Mapuche, puesto que sus señales significan hacer o no hacer algo. Los Ngenpin (dueños de la palabra) o las Machi son los encargados de conectarse con el mundo espiritual y determinar que es lo que se quiere transmitir. 

Por ejemplo, la erupción del volcán Ruka Pillán en febrero de 1640 sumado al vuelo de unas águilas reales y la forma de unas nubes que representaban una batalla en el cielo dio pie a que las machi a consultaran e interpretaran, llegando a la conclusión de que había que dar la paz a los españoles, lo que se tradujo finalmente en el Tratado de Quillín celebrado el 5 y 6 de enero de 1641.

Llama la atención lo chato de su cumbre, y esto se debe una gran explosión que destruyó la mitad de este volcán. Morfológicamente, el volcán corresponde a una caldera anidada desarrollada en una extensa secuencia volcánica preglacial. El evento de colapso más reciente sería postglacial, aunque no existen antecedentes detallados de su historia eruptiva.